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sábado, 3 de febrero de 2018

¿Cómo hablar con los niños, para lograr el éxito en la formación e implementación de hábitos, valores y límites?

Algunos padres logran implantar con éxito límites y acuerdos con sus hijos, mientras otros a pesar de todos sus esfuerzos, no logran el objetivo y en lugar de avanzar pierden el control de cada situación. Una causa puede ser que no han logrado entablar una buena comunicación con sus hijos. 

Mantener una buena comunicación con los hijos; ayuda a establecer lazos afectivos, formar un vínculo emocional, brinda seguridad, confianza y desarrolla habilidades comunicativas.

Por eso cuando necesitas hablar con tus hijos sobre sus emociones, implementar una regla, un límite o enseñar un valor, debes ser muy preciso en la manera en que te diriges y hablas con ellos. En el siguiente video encuentras las claves para tener éxito al hablar con tus hijos. 



La buena comunicación es un tema vital para la supervivencia de cualquier familia y por eso la debes cuidar y promover siempre.

Para fortalecer la comunicación con tu hijo desde la infancia debes:
  • Pasar tiempo con tus él/ella.
  • Jugar 
  • Platicarle sobre nuestro día y alentarlo a platicar sobre su día (aunque sea muy pequeñito)
  • Preguntarle sobre sus ideas y opiniones acerca de diversos temas de acuerdo a su edad 
  • Ayúdele a reflexionar sobre lo que le ocurre y los sentimientos que tiene (miedo, enojo, alegría, tristeza) 
  • Desarrollar la empatía y calidez, siendo empatados y cálidos, para que la comunicación sea natural y con amor y evitar que se convierta en un interrogatorio estrenaste.
  • Medir los tiempos de ver televisión o utilizar video juegos, porque además de los peligros que tiene la información y contenidos de estas actividades, adormecen las habilidades sociales y comunicativas. 
  • Utiliza una comunicación efectiva...

  • Y se un padre positivo…


La comunicación te permitirá conocer a tus hijos y a los miembros de tu familia: saber que hacen, cómo se sienten, conocer sus problemas y actuar a tiempo, cuando necesitan ayuda. 

La buena comunicación será una herramienta muy valiosa al llegar la adolescencia, por eso te invito a leer - Tema 1: Prevenir la crisis de la adolescencia desde la infancia "Comunicación"  👈🏼

También debes saber cómo proteger a tu hijo de algunos peligros de la red: Los niños y el uso de la tecnología  👈🏼

Y porque la buena comunicación debe iniciar desde el primer instante en que tienes a tu bebe en brazos lee: ¿Cómo se comunican los bebes?  👈🏼

Artículo escrito por: Psic. Ana Luisa B. 



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lunes, 8 de enero de 2018

Cultura del reciclaje

Según los informes de Greenpeace, en "México se producen cada día más de 100 mil toneladas de basura doméstica, equivalente a cerca de 37 millones de toneladas anuales de residuos sólidos urbanos vertidos cada año en rellenos sanitarios, basurales o vertederos".
El manejo que se le da a estos despechos y los métodos de disposición de la basura ocasionan contaminación ambiental en aire, suelos y agua. 

Para combatir este problema, debemos comenzar a actuar de manera consciente sobre los desechos y aprender primero a separarlos, los gobiernos han tratado de iniciar algunos planes, pero al momento todos han fracasado, por tal motivo estos cambios deben iniciar desde el núcleo hacia afuera, es decir desde la familia y las instituciones educativas, tal vez en algunos años no veamos ningún resultado, pero el objetivo no dede ser a corto plazo como una simple campaña, lo que debemos hacer es formar en las futuras generaciones una conciencia planetaria que cuente con una cultura del reciclaje y manejo de la basura bien organizada, respetuosa con el ambiente y sustentable. 
No te preocupes si tu ciudad no cuenta actualmente con los medios para alcanzar un resultado inmediato, llegará un momento en que si todos actuamos provocaremos de manera automática las circunstancias para que comunidad encuentre el mejor manejo y uso de nuestros desechos.

Para empezar, debemos aprender a minimizar la generación de residuos, aprendiendo a rehusar y reciclar ♻️ nuestra basura. Para lograrlo primero conozcamos bien la manera de separarlos.


Debemos practicar y enseñar a los más pequeños esta forma de separarla basura y después comenzaremos la segunda parte que se trata de minimizar la basura. El verla separada nos hará conscientes de la cantidad de desechos que generamos y será el momento de empezar a cambiar algunos malos hábitos.

  1. No generar desechos inorgánicos no reciclables: No usando desechables que se puedan cambiar por opciones reutilizables y si se consumen, buscar opciones biodegradables. 
  2. Aprender a reutilizar los residuos orgánicos convirtiéndolos en composta y buscar una nueva utilidad para los residuos inorgánicos reciclables. 
  3. Hagamos un buen manejo de los residuos voluminosos y de manejo especial; depositándolos en lugares apropiados para evitar que dañen el medio ambiente. 
  4. Educándonos y aprendiendo más sobre el tema de la basura. 

¡Este es solo el comienzo, aún hay mucho más que hacer y aprender! 

Cuidemos nuestro planeta "Cultura del reciclaje" 

Ana Luisa Brocado 

Ahora lee el tema: "Ideas sorprendentes para reciclar botellas de plástico"  (Oprime la frase) 


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martes, 25 de abril de 2017

¿Cómo aniquilar o fortalecer la autoestima de un niño?


La autoestima es la manera en que nos vemos y valoramos.


Para tener una vida plena y relacionarnos bien debe existir un equilibrio, es decir no debemos sobrevalorarnos al grado de sentir que somos superiores, pero tampoco debemos sentirnos menos que nadie. 


Las personas con baja autoestima, pueden no probar cosas nuevas o no tener una vida social activa, y sufren de depresión y otros problemas de salud mental. 


Para lograr que nuestros hijos tengan una buena autoestima debemos empezar por evaluarnos a nosotros mismos, porque cómo se menciona en otros temas, los padres y los adultos con quien convive un niño somos su primer referente, así que somos la primera fuente de información para ellos sobre su propia valía e importancia, sobre lo que es bueno o malo y sobre lo que pueden y lo que no pueden hacer. 
Entonces nosotros debemos convertirnos en ese modelo motivador y positivo.


Y si estás pensando 💭 Pero... ¿Cómo? ¡Yo no puedo cumplir con esa tarea!
Entonces debes empezar trabajando en ti mismo para romper tus creencias, de lo contrario no podrás ser todo lo que tienes la posibilidad de ser ni para ti, ni para nadie. 



Si tu mayor deseo es que tu hijo sea feliz, tenga éxito y relaciones positivas y sanas, entonces es momento de cambiar el concepto de tu propia imagen y ahora tienes el mayor motor a tu favor, ese motor que te mueve a superarte y ser mejor cada día... TÚ HIJO. 

Cada cambio de actitud y comportamiento te implicará un gran esfuerzo, pero tienes una buena motivación así que no te rindas.

1. Primero reconoce la maravillosa persona que tú eres. (Trabaja en tu propia autoestima)

2. Se consciente de tus conductas y actitudes negativas.

3. Cuestiónate ¿Qué es lo que debo y puedo hacer para facilitar el desarrollo y formación de la personalidad de mi hijo? 

4. Ten fe de que puedes lograrlo, cree en ti y en tu hijo. 

5. No escuches tanto los consejos de quien no te conoce lo suficiente a ti, ni a tus hijos, elimina de tu vocabulario la frase "Más vale malo por conocido que bueno por conocer" y aprende a escuchar tu voz interior, a tu sentido común.... en una palabra DESCONTAMINACIÓN

Ejemplos de consejos: 

Ejemplo 1: Yo mande a mi hijo un año con sus abuelos y regreso bien reformado. "Tú deberías hacer lo mismo" 
- ¿Estás seguro de que eso le funcionará también a tu familia? 

Ejemplo 2: Mi mamá me pegaba e insultaba cuando no cumplía mis obligaciones y aquí estoy.
- Una pregunta y ¿Cómo estás? 

Ejemplo 3: Cuando se ponga así, deberías encerrarlo. 
- ¿Sabes que nunca debes quitarle la libertad a un niño o castigar sus necesidades primarias? (Libertad, comida, limpieza, amor) 

6. Debes romper tus paradigmas. 
Muchas personas justifican la manera en que tratan a los niños, comparando la manera en que ellos fueron educados. Y yo les puedo asegurar que la mayoría de esas personas que se justifican, tienen baja autoestima.
Ya sea por que fueron mimados y sobre protegidos o porque fueron agredidos y abandonados, pero en ambos casos son personas infelices, con relaciones conflictivas, familias divididas o trabajos inestables y que no disfrutan a menos de que tengan altos grados de resiliencia. Y lo se porque los he retado y ellos mismos lo han confirmado. 

Entonces antes de defender que tú actúas así, porque así fueron contigo, evalúa quién eres hoy y cómo te sientes con quien eres. Así sabrás si vale la pena seguir repitiendo los mismos patrones.

Entonces si eres padres, abuelo, maestro, psicólogo o un adulto a cargo de niños, debes asumir con plena confianza la responsabilidad que tienes sobre ti, el desarrollo emocional de esas personitas que aún se están formando. 

"La autoestima de ese niño está en tus manos" 

7. Se consciente de que tus actitudes, palabras y comportamientos, están en tus manos y afectan la vida de tu hijo y la vida de las personas que te rodean. Y por lo tanto, puedes modificar tu entorno si cambias tus hábitos y actitudes.

Después de que ya eres plenamente consciente de la manera en que tu influyes en la vida de quienes te rodean, puedes continuar...

La autoestima de un niño está en continua creación y la mayor influencia para formar el sentido de sí mismos lo van a buscar en los padres, en el entorno familiar más próximo, en sus maestros y personas que el niño valide.

En nuestras manos está el favorecer una autoestima sana y equilibrada con mensajes verbales y no verbales que favorezcan el desarrollo de sus fortalezas de carácter.

8. Apoyarlos y enseñarlos sobre la importancia de esforzarse por alcanzar metas es muy importante, pero también debemos enseñarlos a saber renunciar a cosas que desean de forma inmediata,  porque muchas veces lo bueno se hace esperar y hay que educar en la paciencia y en el “ahora no, quizás más tarde”.

Si en el hogar reciben palabras de ánimo, consuelo, mensajes optimistas que fortalecen su seguridad emocional, será más fácil para ellos enfrentar los contratiempos de la vida cotidiana, las relaciones con sus iguales y con personas que no los conocen o valoran lo suficiente. 

Los niños que se sienten bien consigo mismos son más sanos, están más motivados para aprender, saben relacionarse adecuadamente con los amigos, tienen una mayor tolerancia ante la frustración y mejores habilidades comunicativas porque consiguen expresarse mejor y pueden aprender a gestionar sus emociones con mayor facilidad. Por eso es tan importante que los niños se sientan felices con quiénes son, sin importar que tan diferentes crean que son. 

Muchas de las ideas sobre nosotros mismos vienen de los adultos con quienes convivimos en la infancia, de sus creencias, de sus comportamientos y de cómo nuestros padres y familiares nos trataron. 

Entonces la segunda etapa para fortalecer la autoestima de un niño consiste en educarlo en sus emociones (Lee el tema sobre la importancia de la educación emocional en la infancia), hacerlo sentir amado y seguro de sus capacidades.

1. Identifica sus fortalezas y ayúdalo a utilizarlas en su vida.

2. Identifica para que es bueno y proponle actividades y retos alrededor de ese interés en donde se sentirá seguro y apoyado. 

3. Descubre con él sus talentos. Una forma maravillosa de conocer los talentos de una persona es el juego. Con los juegos descubres si es bueno para bailar o para los deportes, descubres si es agradecido, paciente, creativo o curioso. Te das cuenta si tiene buena memoria, es bueno interpretando personajes y mucho más.

4. Mantén fuerte el vínculo afectivo.

5. Juega con tu hijo y permite que jueguen el mayor tiempo posible, porque cuando un niño juega pone en estado de alerta sus sentidos, descubre su propio cuerpo, coordina sus movimientos y gana fuerza muscular. El juego produce placer, alegría y satisfacción. Desarrolla la inteligencia, la afectividad y la sociabilidad promoviendo un desarrollo sano y equilibrado. Se fortalecen los lazos familiares, aprende sobre reglas, estimula la paciencia, la creatividad y aprende a manejar sus frustraciones, dominando y encontrando la manera de expresar sus emociones de forma asertiva, despierta la curiosidad y el sentido del humor. 

¡PAPÁ! ¡MAMÁ! cuando juegues con tu hijo, recuerda que durante está actividad tan importante que es el juego tu eres su guía, su ejemplo, así que ten presente que tus actos, comportamientos y reacciones serán cruciales. 

6. Conoce sus miedos y enséñale que el miedo es algo normal, en ocaciones útil y que se puede superar. Oriéntalo y no restes importancia a sus temores, mejor explícale y ayudado a entender que está a salvo. 

7. Haz que se sienta orgulloso de sus logros, los niños necesitan de tu aprobación, DÁSELA, pero también enséñale que lo más importante no es lo que los demás piensen de él, lo más importante es que él mismo reconozca sus logros y se sienta feliz con ellos, aún cuando nadie parezca notarlo. 

8. Enséñale a encontrar algo bueno en las peores tempestades, una persona positiva gozará de bienestar y equilibrio emocional que le permiten tener una autoestima sólida y ser resiliente. 
Para encontrar el equilibrio debes educarlo con amor y límites.


Tranquilo, esto lleva tiempo y se debe ser muy constante, pero los resultados te llenarán de satisfacción y tranquilidad. 

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viernes, 24 de marzo de 2017

Educación con Amor y Límites

¿Que quieres o esperas para la vida de tu(s) hijo(s)?

Cómo padres deseamos que nuestros hijos sean felices, que crezcan sanos y se conviertan en personas buenas, responsables, con fortalezas de carácter que los ayuden a sobresalir y ser exitosos.

Pero que problemáticas presentan actualmente nuestros niños y adolescentes: 
  • Enfermedades somáticas debidas a estrés y ansiedad por falta de control de impulsos y poca tolerancia a la frustración.
  • Bullying en las escuelas y los medios de comunicación 
  • Pornografía infantil 
  • Suicidios de niños y jóvenes
  • Drogadicción
  • Conductas delictivas 
Frente a este panorama...
“La rebeldía, desobediencia o el estatus académico”  – Es hoy en día lo menos preocupante

La causas son muchas y su análisis se puede dar desde un contexto social, económico, cultural incluso generacional, pero el tema central que deseamos abordar es la familia y principalmente los padres que si bien están viendo afectado su papel por un entorno contaminado que provee estímulos negativos que orientan las conductas de sus hijos hacia un rumbo poco alentador, los padres son la única clave para rescatar la niñez, los valores y la sociedad.


¿Qué estamos haciendo mal? 

Hoy en día nos encontramos padres sobreprotectores y permisivos que dan mucho y exigen poco. 
Como consecuencia los niños creen que merecen todo en la vida, no les importa esforzarse por nada porque tienen a sus padres que todo les dan.
No valoran el trabajo, ni el esfuerzo.
Tienen poca tolerancia a la frustración.
Padecen sentimientos como: irá, resentimientos, envidia, celos, falta de compasión, baja autoestima y tristeza. 
Su foco de atención está en las cosas materiales, la posición de bienes y la apariencia física. 
Poco compromiso o falta de involucramiento en la educación de los hijos
Justificar la falta de tiempo o ganas de estar con sus hijos en el "tiempo de calidad" 
Descuidar o estar poco atentos a los cambios y personalidades de los hijos (no los conocen) 
Desapego 
Falsas creencias
Problemas familiares 
Etc...

¿Por donde empezamos? 

Lo primero...
Es nuestra obligación satisfacer las necesidades básicas del niño, que son: 

  1. Bienestar físico (Dormir y comer)
  2. Seguridad (acompañado de ritmo y rutinas que vuelva la vida predecible para evitar el estrés) 
  3. Amor (presencia y compañía sana) 
  4. Sentido de pertenecía (Familia) 

Todos esto va a brindar al niño la posibilidad de desarrollarse de manera sana física y mentalmente, sintiéndose seguro de sí mismo, con un autoconcepto positivo, apoyado, amado.



Pero esto no es suficiente…

También es indispensable preocuparse por...

Familia, educación y disciplina: 

  1. Dar acceso al conocimiento 
  2. Desarrollo de valores 
  3. Participación 
  4. Espacio para la expresión 
  5. Límites 

A la conjugación de todos estos elementos le llamamos: EDUCACIÓN CON AMOR Y LÍMITES 

¿Qué es esto?

Educación: La educación de los hijos es una de las funciones sociales básicas que cumplen las familias en todas las sociedades. Como padres tenemos la obligación de educar con amor, paciencia y límites a nuestros hijos. 

Amor: Es un sentimiento relacionado con el afecto y el apego seguro a través del cual se desarrolla una convivencia sana donde sobresale el respeto y la correspondencia. No se debe confundir con dar dinero o permitir que el hijo tenga y haga lo que quiera.


Límites: En cuanto a educación se refiere, los límites son el respeto que nos guía en cuanto a la forma en que nos desarrollarnos como personas y establecemos las relaciones con los demás, por lo tanto deben existir en todas las personas al convivir en familia, en la sociedad, en las relaciones, en la escuela, el trabajo, etc.


Aunque se habla mucho sobre los límites, no estamos hablando de un tema sencillo.  

Lograr establecer límites efectivos en casa requiere de compromiso, constancia y en algunos casos sacrificio.
Nos perdemos en el descontrol y normalmente como  padres caemos primero en estado de confort y relajación dando toda libertad al actuar de los hijos y cuando las cosas se salen de control y ya no podemos mas, nos vamos al polo opuesto siendo autoritarios y en algunos casos violentos. Ambos polos (Permisividad-Restricción) son completamente malos y lo peor es que se tiende a estar en un estira y afloje interminable o quedar estancados en alguno de los polos: Permisividad por comodidad o Autoritarismo para no perder el control.

Cualquiera de estos tres casos es malo para un desarrollo sano, integral y pleno de nuestros hijos. 

Pero entonces ¿Qué hacemos?



RECAPITULANDO,  ¿Qué es un límite? 


  • Un límite es aquello que no estoy dispuesto a cruzar o negociar. 
  • Los límites bien establecidos deben ser claros y concretos. 
  • Los límites dan seguridad y estructura a la vida de un niño.
  • Los límites desde el amor forman niños disciplinados, seguros y felices. 



¿Qué me evitan los límites? 

Un niño caprichoso
Un niño que pega
Un niño desobediente 
Un niño irresponsable 






Los límites ofrecen protección, seguridad y amor. 


Los niños que crecen con límites y normas sanas, aprenden a controlar sus impulsos y sus deseos de satisfacción.
Practicándolos encuentran sus propios límites y aprenden a  AUTORREGULARSE 

















El enfado que produce la frustración al no obtener todo lo que se quiere, los ayuda a entender que no siempre tendrán lo que quieren, además que los enseña a autorregularse. 

Es normal que se enojen cuando se sienten frustrados y no debemos molestarnos por ese sentimiento pues es humano, por el contrario debemos permitirles experimentar enojo, pero no ceder ante él, únicamente les explicamos la importancia del límite impuesto. De esta manera poco a poco, aprenderán a controlar su enojo y ser más tolerantes cada vez que les planteamos o reforzamos algún límite. 

Un adolescente que creció sin límites, sobreprotegido,  obteniendo siempre todo lo que deseaba y sin reprimir jamás su voluntad se convierte en una persona inconforme, a quien nada satisface, tiene bajo control de impulsos, es caprichoso e infeliz. 

Tampoco es bueno caer en el extremo contrario e imponer reglas sin considerar la dignidad del otro. Porque si los padres son muy exigentes y correctivos el adolescente o niño no consigue llevar a cabo su autorregulación y acaba siendo retraído, reprimido, con poca iniciativa y falta de amor propio. 


Empecemos… 

En primer lugar: los padres deben estar presentes y brindar tiempo, amor y atención. Darse a la tarea de detectar aquellos momentos en los que vale la pena implementar un límite porque recordemos que el niño no sabe que es correcto y que no lo es, no sabe como hacer las cosas o lo que se espera de él, si no se lo decimos.  


¿Cómo se lo decimos? 

Firmeza con Amor: Esto es; me dirijo al niño de manera firme, mostrando mi autoridad, pero sin faltarle al respeto, insultarlo o pegarle. (Necesito paciencia y control de mis propias emociones) (Una actitud negativa reafirma la conducta negativa del niño y seguramente se repetirá) 

Dar una explicación desde el amor: No te permito…. porque tu eres importante para mi y mi mayor deseo es que estés bien y nada malo te pase. (Así aunque no le guste el límite, se siente amado, protegido y respetado) (Desarrolla la autonomía, la tolerancia a la frustración, los enseña a convivir, a negociar y al final se sienten muy bien y satisfechos) 

¿Cómo deben ser los límites? 


  • Deben ser claros y concisos. 
  • Deben darse con autoridad, pero sin gritos, ni ofensas, ni amenazas. 
  • Deben ser apoyados por todos los adultos que conviven con los niños. (De lo contrario el niño aprende a manipular la situación para obtener lo que quiere y todo nuestro esfuerzo será en vano)
  • Debemos recordar y repetir los límites. (Los niños requieren repetición hasta que estas ideas se fijen en su cerebro, ademas que para ellos se puede interpretar como algo pasajero aplicable solo para una situación concreta).

Muy importante: 

  • Los límites deben ser iguales para todos los hijos. Y cuando los límites sean específicos para uno por cuestión de edad, actividades, salud, etc., es importante explicar la razón a todos los hijos, para no generar sentimientos de inferioridad o superioridad, que al final pueden afectar las relaciones familiares. 
  • Rutinas dan estabilidad y ayudan a convertir los límites en hábitos. 
¿Qué pasa cuando los límites son sobrepasados? 

Respuesta:  CONSECUENCIAS 

No confundir con castigar, una consecuencia busca hacer al niño responsable de sus acciones y enseñarle que toda acción tiene consecuencias y estas pueden ser buenas o malas dependiendo la acción realizada. 

Después de que se cumple la consecuencia, se explica nuevamente el límite... y volvemos a empezar. 


Para terminar disfruta de la experiencia de una mami que aprendió sobre aplicar límites con amor en la educación de su hijo. 
Oprime la película 👇🏼
https://drive.google.com/file/d/0B3oWpMovahg0QUpFbWlpeHdSZlU/view?usp=sharing





Tranquilo, esto lleva tiempo y se debe ser muy constante, pero los resultados te llenarán de satisfacción y tranquilidad. 

Artículo escrito por: Psic. Ana Luisa B. 

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domingo, 19 de marzo de 2017

Educación emocional en la infancia


Vamos a hablar sobre las emociones, lo importante que es fomentar una buena educación emocional, lo que se debe hacer para lograrlo y lo que puede dañar su correcto desarrollo.  


La emoción es una respuesta fisiológica, cognitiva y comportamental que se da ante un estímulo.

Trata de recordar la imagen de una persona a quien le diste una excelente o una muy mala noticia... cómo cambio su rostro, su postura y todo su cuerpo, como levanto los ojos hacia arriba revisando sus pensamientos e intentando razonar y comprender lo que estaba escuchando y que contesto o cómo reaccionó ante la noticia. Todos esos cambios producen una respuesta que se concreta en las emociones que percibe y siente la persona. 

Cómo adultos nos es difícil entender las emociones de los niños, porque a lo largo de la vida hemos aprendido a pensar más y sentir menos. Nos volvemos racionales y evitamos sentir. 

Los niños por el contrario sienten con todo su ser, por eso cuando están felices les es imposible dejar de sonreír y reír y cuando se enojan gritan o lloran para expresar su enojo. 

El problema al que un niño se enfrenta es el no saber identificar o nombrar todas sus estados emocionales
Cuando se enojan, no saben por qué, ni cómo canalizar todo lo que sienten. 

Durante los primeros años de vida el ser humano aprende a entender, medirse e incluso lidiar con ese torrente de emociones y por eso es tan importante que como padres, maestros y psicólogos entendamos muy bien cómo se desarrollan las emociones en los niños para que de esa forma logremos orientarlos y enseñarles a ser personas felices, con emociones sanas y una buena autoestima, porque somos los adultos que al ignorar está parte del desarrollo humano tan frágil e importante terminamos quebrantando la integridad del niño y promoviendo adultos infelices, lastimados e inseguros. 

Para enseñar a los niños a identificar y manejar correctamente sus emociones debemos iniciar recordando lo que todos ya sabemos: la principal fuente de educación es nuestro propio ejemplo.


Y es por eso que es tan importante cuidar la manera en que manejamos nuestras emociones delante de nuestros niños.

El siguiente video es un ejemplo: 



Entonces ya quedo claro que aunque nosotros creamos que los niños no ven lo que hacemos, pensamos, decimos y sentimos están más que atentos, ellos están absorbiendo todo lo qué pasa a su alrededor.

Cuantas veces vamos caminando de la mano de ellos, pensativos o preocupados y de pronto nos preguntan ¿Por qué estás triste?

Los niños observan caras, gestos, movimientos, posturas y tonos de voz más que las propias palabras y son capaces de descifrar lo que en realidad pensamos aunque incluso digamos lo contrario. Ellos nos conocen más a nosotros que nosotros a ellos, porque ellos entienden más de sentimientos que de palabras. Y esto es muy importante comprenderlo para cuidar la salud emocional de nuestros niños.

Cuando nos dirigimos a los niños importa más el como que las palabras


Por ejemplo si les queremos llamar la atención por haber ignorado una regla importante y utilizamos una voz melosa no nos tomarán enserio en este caso debemos hablar de manera clara, concreta, seria y segura, pero si les queremos decir que los amamos debemos hacerlo con un tono tranquilo y cálido porque si lo hacemos por compromiso de manera molesta de igual forma no lo creerán e incluso se sentirán inseguros y perderán la confianza en nosotros. 

Los niños que con frecuencia pierden el control, se tiran al suelo y hacen berrinches incontrolables son normalmente el resultado de tener una mala educación emocional es decir padres que no son congruentes con los mensajes; dicen algo, pero expresan lo contrario esto confunde al niño y lo daña. 

Las emociones surgen como respuesta a un estímulo:
Cada uno de nosotros somos diferentes por lo que un estímulo que a mi me cause emociones positivas o negativas no tendrá el mismo efecto en todas las personas. Considerando este punto es importante que observemos que estímulos causan en nuestros niños alegría, tristeza, enojo o miedo, de está forma empezaremos a conocer a nuestros pequeños y podremos evitar o predecir ciertas respuestas así como propiciar momentos que les den alegría. 

Debo aclarar que educar en las emociones no significa evitar que los niños vivan experiencias que les causen frustración o enojo, porque el vivirlas también les ayuda a crecer y aprender a manejar sus emociones, pero esto tampoco significa que los sobre-expongamos a un estímulo que los dañe. Es nuestra obligación buscar un equilibrio. 

Por ejemplo si mi hijo tiene un problema motriz, no debo evitar que conviva con sus compañeros de la escuela por creer que lo pueden hacer sentir mal al contrario lo debo apoyar para que logre integrarse y para que aprenda a disfrutar de la vida a pesar de su situación, enseñándole siempre a reconocer todas las fortalezas que le ayudan a minimizar los efectos que su problema le pueda ocasionar. 
Pero si se que mi hijo le tiene miedo a los perros no lo voy a meter en un jardín lleno de perros para que según yo supere su fobia, en este caso tendré que buscar otros métodos para ayudarlo a superar este temor. 

Recordemos que las emociones honestas se contagian por lo que para educar en la congruencia de las emociones es muy importante que nosotros nos comportemos de acuerdo a lo que esperamos de nuestros niños, por ejemplo; en el caso del pequeño que le teme a los perros, si vamos por la calle y nos encontramos de frente con uno y lo que deseamos es que el niño lo tome con calma, entonces nosotros debemos darle el ejemplo; hablándole y explicándole de manera tranquila que vamos a superar este encuentro con su miedo y que todo estará bien, pero siendo honestos y congruentes con las palabras porque si me empiezo a desesperar por qué el niño está reaccionando mal, no lo voy a ayudar. (Con los niños funciona muy bien cantar o distraerlos con algún juego que evite centrar demasiado su atención en el estímulo que causa su miedo además de que así se contagia de nuestro humor y paciencia). 

Otro ejemplo es el padre que golpea a su hijo para enseñarle que no debe pegar a su hermana y después insulta a la mamá porque desde su perspectiva ella no sabe educar a su hijo, en este caso el padre fue totalmente incongruente con la conducta que deseaba evitar. 

Nunca debemos de calificar de exageras las emociones de los niños, ya que en ellos son mucho más intensas. Ellos no saben aún de control o peor aún de represión y lo que para nosotros como adultos puede ser algo trivial y sin importancia para ellos puede ser un gran acontecimiento. 

Además de intensas las emociones de los niños también son frecuentes porque ellos están sintiendo todo el tiempo y eso no es malo es natural en ellos y además nos permite irlos conociendo y detectando cómo son, que situaciones les gustas y cuáles le incomodan o ponen ansioso. 

La magia de las emociones en los niños es su cambio veloz, porque pueden pasar del enojo a la risa en un parpadeo por el simple hecho de cambiar de estímulo. Y es por eso cuando los adultos estamos muy equivocados si juzgamos estos cambios, restando importancia a las emociones del niño. Por ejemplo si una niña está llorando porque la empujaron y en ese momento su amiga le comparte una muñeca de inmediato puede dejar el llanto y empezar a jugar y reír y esto no quiere decir que estuviera sobreactuando el llanto y que su enojo fuera irreal. Esto se debe a que los niños viven el momento y por lo tanto sus respuestas emocionales están directamente relacionadas con el sentir actual

Las emociones en los niños se van transformando conforme van creciendo, si un niño crece en un ambiente adecuado se va haciendo más tolerante a la frustración, aprende a manejar sus frustraciones y a autorregularse.

Las emociones guardan información útil y valiosa sobre nuestro bienestar porque surgen para informarnos acerca de nuestro estado emocional y nos indican cómo  mejorarlo.  Una  emoción  nos  está  comunicando algo muy valioso para nosotros. Sin embargo, lo hace a través de un lenguaje que tenemos que aprender a descifrar. 

Antes de que los niños aprendan a expresar sus emociones de manera verbal expresan lo que sienten con su comportamiento y con todo su cuerpo.

El recurso mas utilizado por un niño para expresar su enojo o tristeza es el llanto, cuando están enojados algunos gritan o incluso muerden.

Los niños van aprendiendo a entender y vivir sus emociones dependiendo de la respuesta que obtenga del adulto. Cuando no somos capaces de comprender los recursos que los niños tienen para expresarse y los juzgamos, criticamos o peor aun los restringimos; dañamos seriamente su integridad emocional provocando estragos en su desarrollo que se verán reflejados en sus conductas posteriores. 

Un ejemplo bien conocido es decirles a los niños que llorar es de niñas, que los hombres no lloran y que se deben aguantar, esto da como resultado hombres reprimidos, incapaces de expresar sus sentimientos e incluso agresivos, porque encuentran en la violencia un recurso para desfogar su tristeza o enojo. El actuar así es prohibirle que sienta. 

Debemos tener la suficiente inteligencia emocional para descifrar los sentimientos del niño y conforme va creciendo lo enseñamos a reflexionar sobre lo que siente y le ayudamos a encontrar otras formas de expresarlo. Lo sano es que sin importar la edad, tengas la capacidad de expresar tus emociones de forma asertiva y esa capacidad se puede desarrollar en los primeros años de vida.

NO EXISTEN EMOCIONES MALAS TODAS SON VALIDAS Y ACEPTABLES PORQUE HABLAN DE LO QUE REPRESENTA PARA NOSOTROS UN ESTIMULO. 

Por eso lo primero que debemos enseñarle a un niño es que la emociones no son buenas ni malas simplemente que todas existen y nos sirven para interactuar o para protegernos. Por ejemplo el miedo nos alerta cuando algo nos puede dañar, el dolor nos indica que algo no esta bien, el amor nos permite fomentar relaciones duraderas relaciones, etc… 

Las emociones  orientan  la  mayor  parte  de  la conducta infantil y deberían también ser parte importante en la vida adulta, por ese motivo es tan importante ayudar a niños y niñas a manejar sus emociones; esto implica  saber  identificarlas y saber  expresarlas para que no  bloqueen  a  uno  mismo  ni  dañen  a  los  demás. Esto lo lograremos sabiendo autorregular las emociones y sus respuestas. 

¿Por que es importante ocuparnos de la educación emocional? 
Se a comprobado que los niños que saben expresar correctamente sus emociones, tienen mayor conciencia sobre ellas, sabiendo reconocer e identificar cada una. 
También son niños capaces de reconocer los estímulos que causan los sentimientos y eso les permite reaccionar con mayor asertividad. Son niños que han aprendido a manejar sus emociones y tienen mayor tolerancia a la frustración, por lo tanto son menos agresivos porque saben expresar sus emociones pacíficamente y algo muy importante; son más responsables, tienen buena autoestima y son capaces de responder con emociones positivas con mayor frecuencia. 

En cuanto a sus relaciones con los demás son más empáticos con los sentimientos de los demás, aceptan con mayor facilidad los puntos de vista diferentes, son más sensibles y atentos a las necesidades de su prójimo, desarrollan mejores relaciones interpersonales, son más afectuosos y bondadosos, son amigos leales, son comprometidos y participativos. 

Suena bonito.. pero ¿Cómo se logra? 
Si buscamos educar a los niños en sus emociones entonces debemos enseñarle a nombrar lo que están sintiendo, darle la oportunidad de expresar sus emociones y dar un buen ejemplo sobre la expresión de nuestras emociones. 

Recuerdo muy bien el caso de uno de mis pacientes llamado "D", en ese entonces él era un niño de 6 años con muchas fortalezas, bueno e inteligente y su principal problema era el no saber expresar correctamente sus emociones. 

Una tarde llego su mamá muy enojada a mi consultorio y muy enojada acuso a "D" conmigo por ser grosero.

Entonces le pregunte ¿Qué había pasado? 

Ella me respondió: 

Imagínate… "D" estaba jugando en su cuarto, andaba armando una ciudad y no se que tanto… pero ya nos teníamos que ir porque teníamos una comida y ya era tarde, entonces entre a su cuarto y le dije: "D" ponte el pantalón y ya vámonos y el muy grosero levantó los ojos y me dijo: - Ahorita- pero siguió jugando. Entonces yo me enoje más y le arroje el pantalón en la cama, entonces empece a recoger sus juguetes y que crees que se atrevió a hacer... 

-¿Qué? 

Tomo el pantalón y lo jaloneo y de mala gana se lo puso. 

Y concluyo diciéndome: -A ver que haces con él. 

y le respondí: “A ver que hago contigo” y se quedo perpleja. 

Entonces le comencé a explicar: 

- "D" no tenía la culpa de que ya fuera tarde para irse, por que si tu llegaste alterada a su habitación era por que ya era tarde. 
- Invadiste su espacio
- No le diste importancia a lo que él estaba haciendo (Imagina lo que para un niño puede significar estar armando una ciudad y no se que tanto) 
- Desde que entraste fuiste violenta y lo fuiste más al arrojar el pantalón en la cama y después recoger sus juguetes sin ningún respeto. 
- Sí, él fue grosero, su respuesta fue irrespetuosa, pero ¿no consideras que tu la propiciaste?
- ¿Era necesario destruir su ciudad en ese momento? 
- ¿Qué hubiera pasado si hubieras entrado con otra actitud y le hubieras propuesto que se quedaba su juego en pausa para continuarlo al regreso de tú compromiso? 

Ahora te pongo un ejemplo muy sencillo: 
Imagina que estas haciendo un trabajo importante en tu computadora y sin previo aviso llega tu esposo apurado porque es tarde para un compromiso de él y entonces te apaga la computadora y te dice:  Agarra tu bolsa y sube al coche.

¿Qué sentirias? 
¿Cómo hubieras reaccionado? 
¿Crees que pudo hacer las cosas de manera diferentes?
¿Crees que si tu hubieras actuado diferente, la respuesta de "D" hubiera sido diferente? 

Con esta experiencia quiero hacer notar que somos los adultos quienes vamos enseñando a los niños a manejar sus emociones y como en las relaciones cotidianas educamos o mal educamos las emociones de los niños. 

Una vez que la mamá de "D" logro entender esté punto medular para el desarrollo de su hijo, empezó a moderar sus formas y "D" aprendió nuevas formas de expresar sus emociones basándose en el ejemplo que el compromiso de su mamá le brindo. 

(Y fueron felices por siempre... bueno eso espero) 

Como dice Goleman, hay que tener en cuenta que tenemos dos mentes,  una que piensa y otra que siente (Goleman, 1995). Los niños a lo largo de su infancia van desarrollando la mente que piensa, que todavía es inmadura y se deja dominar por la mente que siente. Pero conforme los niños aprenden a gestionar su mundo emocional aprenden a equilibrar las dos mentes, la que piensa y la que siente. 
El problema con nosotros los adultos es que perdemos el equilibrio y nos dejamos llevar más por lo que pensamos y dejamos de escuchar nuestras emociones o las interpretamos bajo creencias o perspectivas que no siempre son adecuadas. 

¿Cómo educar en las emociones?
Conocerlas y nombrarlas:
Cuando los niños tienen de 0 a 4 años deben iniciar conociendo las emociones básicas que son:

😍 Amor 😍
😱 Miedo 😱
😞 Tristeza 😞
    😞 Alegría 😄   
😡 Enojo 😡 

Y conforme van creciendo ir aprendiendo el resto como celos, vergüenza, culpa, desagrado, sorpresa, preocupación, etc. 

Comunicación 
Como padres debemos de iniciar de manera natural desde que están en el vientre materno porque como ellos perciben todo lo que nos sucede es importante comunicarles lo que nos está pasando utilizando el tono de voz adecuada. 

Por ejemplo: Bebé escúchame... papá y yo estamos muy felices de que pronto podremos conocerte o me siento preocupada por que el doctor me dice que no te estás desarrollando bien… ademas del desarrollo emocional estos ejercicios iniciarán la formación de un vinculo sano con nuestros hijos desde antes de su nacimiento. 

Y una vez que nacen comunicarles cada evento con los sentidos… mirada, voz, contacto, se debe evitar en la medida de lo posible ocultar los sentimientos, porque al hacerlo les enviamos a los hijos un mensaje confuso que afecta el vinculo afectivo y forma en ellos una equivocada formación emocional que repercute en sus relaciones infantiles y se lo alcanzarán a su vida adulta. 

Reconocer sus emociones 

También debemos ayudarlos a nombrar sus propias emociones, por ejemplo: Cuando el niño está muy enojado porque se le rompió su globo y empieza a llorar debemos ayudarlo a nombrar su emoción de enojo o tristeza. 

Siempre que tengamos un espejo a la mano es bueno mostrarles su carita si esta muy feliz o enojado, mostrarle su propio rostro para que el identifique en el mismo como luce esa emoción.

De manera didáctica podemos utilizar tarjetas con la imagen de las emociones, hojas para colorear, películas (intensamente), videos, canciones. 

   

Reconocer las emociones de los demás 
Ayudarlos a ver como se sienten otros miembros de la familia, la escuela o la calle respecto a determinados estímulos con la intención de que sean comprensivos y entiendan que cada persona siente y reacciona diferente, esto a futuro le permitirá tener mejores relaciones porque sabrá que nadie va a reaccionar necesariamente como el quiere o espera porque cada quien tiene diferentes gustos, miedos o intereses. 

Es importante enseñarle que sus conductas producen emociones en los demás y demostrarle lo satisfactorio que es hacer sentir contento a alguien. 

Aceptarlas y validarlas 
Jamas debemos burlarnos, molestarnos o desacreditar las emociones de un niño, el hacerlo seria un grave error que lastima su integridad emocional. 

Debemos ser pacientes, pedirles que nos digan que les pasa y explicarles lo que les está sucediendo porque ellos aún no lo entienden, ponerle nombre a su emoción y ayudarlo a nombrarla. 

El aceptar y respetar sus emociones no implica que estemos de acuerdo en su manera de expresarlas y más cuando pueden herirlo a él o a alguien mas y en este caso debemos ayudarlo para que entienda que esta bien estar enojado, feliz o triste pero debe regular la manera de demostrarlo. Es decir autorregular su conducta. 

Vivirlas 
Como lo hemos venido explicando el niño debe crecer en un ambiente en el que se vivan las emociones, ya que esto le permitirá conocerlas, entenderlas y aprender a expresarla. 





Artículo escrito por: Psic. Ana Luisa B. 


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